CAUSAS QUE PRODUCEN LA DESNUTRICIÓN
Se puede decir que el 90% de los estados de desnutrición en nuestro medio,
son ocasionados por una sola y principal causa: la sub-alimentación del sujeto,
bien sea por deficiencia en la calidad o por deficiencia en la cantidad de los
alimentos consumidos.
A su vez la sub-alimentación la determinan varios factores: alimentaciones
pobres, miserables o faltas de higiene, o alimentaciones absurdas y
disparatadas y faltas de técnica en la alimentación del niño. El 10% restante
de las causas que producen la desnutrición lo encontramos causado por las
infecciones enterales o parenterales, en los defectos congénitos de los niños,
en el nacimiento prematuro y en los débiles congénitos; por último, hay un
sector que tiene como origen la estancia larga en hospitales o en instituciones
cerradas, es decir, el hospitalismo. El hospitalismo es una entidad patológica
indeterminada y misteriosa que altera profundamente el aprovechamiento normal
de los alimentos y que se instala en el organismo de los niños hospitalizados
por lago tiempo, a pesar de que están rodeados de todas las atenciones
higiénicas y médicas y a pesar también, de que la alimentación a que están
sometidas sea correcta desde todos los puntos de vista que se la considere.
Es una especie de desminución profunda de la facultad reaccional, defensiva
y de aprovechamiento que normalmente tiene el organismo del niño, que afecta la
fisiología normal del sistema digestivo y que repercute hondamente en todos los
procesos de anabolismo.
Está probado el mal que resiente el sistema de defensas, reacciones y
aprovechamiento alimenticio de un niño menor de dos años después de cuatro o
más meses de hospitalización. La sub-alimentación, causa principal de la
desnutrición, tiene múltiples orígenes, pero en nuestro medio son la pobreza,
la ignorancia y el hambre las causas que corren parejas disputándose la
primacía en la patogenia de la sub-alimentación, que acarrea la desnutrición.
Por lo general el niño alimentado al pecho, aun viviendo con una madre en
situación precaria de higiene y de abandono, progresa satisfactoriamente hasta
los seis o siete meses de edad; pasado este tiempo se inicia la tragedia lenta
pero segura del estacionamiento o de la pérdida de peso que lleva al niño hacia
la desnutrición. El pequeño sigue creciendo y aumentando en edad, y la madre,
por el contrario, entra en la fase negativa de la lactancia y cada día está
menos capacitada para satisfacer, solamente con su pecho, las necesidades
alimenticias del niño; la ignorancia le impide saber qué otra cosa puede darle
o la pobreza le impide adquirir lo que ella sabe que su hijo puede comer; la
criatura medio se sostiene con los restos de leche materna que le da una mujer
mal alimentada y ya en el periodo de hipogalactia fisiológica; primeramente hay
estancamiento en el peso, después se inicia la desproporción entre el peso y la
edad y posteriormente la desproporción entre los tres factores, peso, edad y
talla, que normalmente siguen curvas paralelamente ascendentes. En la
desnutrición la única curva que se mantiene normal es la de la edad,
estableciendo con las otras, una extraordinaria divergencia. Cuando el niño
cumple un año, apenas si conserva el peso que tenía a los seis meses; unos meses
antes o en esta época, se ha iniciado el destete y la alimentación mixta, a
veces disparatada y a veces miserable por su exigua cantidad y calidad; en un
caso o en otro se sigue arruinando la fisiología de los sistemas de
aprovechamiento del organismo y acentúandose el desplome de la curva del peso;
las infecciones se implantan fácilmente en este terreno debilitado, afectando, bien
sea las vías enterales o localizándose en los sitios parenterales más
susceptibles que complican el cuadro con diarrea periódica que agota
progresivamente las exiguas reservas que al organismo le van quedando.
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